El Decreto 728 de 2025 marca un antes y un después en la forma en que las empresas en Colombia deben gestionar la seguridad y salud en el trabajo (SST), incorporando de manera explícita la salud mental y la prevención del consumo de sustancias psicoactivas, este cambio normativo no es solo un requisito legal más: es una invitación a que las organizaciones pasen de tener políticas en papel a acciones concretas que realmente protejan a sus colaboradores.
Muchas empresas ven la norma como un mandato administrativo pero la esencia del decreto va mucho más allá, su objetivo es integrar la prevención de riesgos psicosociales, la promoción de la salud mental y la identificación temprana de problemas dentro de los procesos del Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo (SG‑SST). Esto implica que cada acción, desde la formación de líderes hasta los programas de bienestar, debe tener un propósito medible y verificable, convirtiendo la gestión de SST en un motor de cultura y cuidado real.
En la práctica, implementar el decreto requiere un enfoque estructurado pero flexible; lo primero es comprender que la responsabilidad no recae solo en el área de SST: los líderes, los equipos de Talento Humano y las ARL deben trabajar de manera articulada. La alta dirección debe involucrarse activamente, revisando indicadores de salud, participando en comités y asegurando que las decisiones estratégicas consideren el bienestar de los colaboradores. Esta participación visible es clave para que las acciones no se queden en la teoría.
La prevención de riesgos psicosociales es un componente central. Identificar señales tempranas de estrés, sobrecarga, conflictos o incluso consumo de sustancias psicoactivas es tan importante como documentarlas y actuar sobre ellas, aquí es donde herramientas simples pueden marcar la diferencia: encuestas cortas de bienestar, rondas de escucha activa y espacios de contención permiten obtener información real sobre el clima laboral, sin necesidad de ser un profesional de salud mental. La clave está en preguntar con empatía, escuchar con atención y derivar a los recursos adecuados cuando se detecta una alerta.
El decreto también resalta la importancia de medir y registrar todo, cada acción de promoción de salud mental o prevención de riesgos debe contar con un seguimiento que permita evaluar su eficacia. Esto transforma la información en decisiones estratégicas, evidenciando cuáles programas funcionan y cuáles necesitan ajustes, por ejemplo, un plan de formación para líderes no solo debe registrarse, sino evaluarse mediante indicadores claros: número de líderes capacitados, seguimiento de acciones de acompañamiento y reducción de incidentes psicosociales reportados.
Aunque la norma es obligatoria para todas las empresas, su implementación puede adaptarse a la realidad de pequeñas y medianas empresas, no se trata de crear estructuras complejas desde cero, sino de diseñar un plan de acción SG‑SST que contemple los riesgos específicos de la organización, la disponibilidad de recursos y la cultura existente, este plan puede incluir desde la sensibilización y capacitación hasta la creación de un dashboard simple de indicadores de salud mental, estableciendo metas trimestrales y responsables claros, incluso acciones muy sencillas, como definir acuerdos de disponibilidad para colaboradores, rutinas de chequeo emocional o pausas activas, pueden tener un impacto real en el bienestar y la productividad.
La implementación efectiva también depende de una articulación con la ARL y la EPS. Las ARL pueden asesorar en estrategias preventivas y programas de formación, mientras que las EPS garantizan la atención especializada cuando se detectan riesgos reales, esta colaboración permite que la prevención no sea solo declarativa, sino operativa y efectiva, construyendo una red de protección que respalde a los colaboradores antes de que las situaciones se agraven.
En conclusión, el Decreto 728 de 2025 ofrece a las empresas una oportunidad para transformar su SG‑SST, elevando la salud mental de un complemento opcional a un componente central de la gestión organizacional, pasar de cumplir la norma a generar impacto real en la vida de los colaboradores requiere planificación, acción, seguimiento y cultura, incluso para las pymes, es posible avanzar paso a paso, implementando programas prácticos, midiendo resultados y ajustando continuamente. Lo importante es comenzar hoy, involucrando líderes, midiendo indicadores y creando protocolos que realmente cuiden y acompañen a quienes hacen posible tu negocio.
¿Cómo está tu empresa integrando la salud mental en su SG‑SST y qué pasos concretos tomarás este trimestre para mejorar la prevención y cuidado de tus colaboradores?
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Referencias bibliográficas
- Decreto 728 de 2025 – Adición del Capítulo 13 al Decreto 1072 de 2015
- SafetYA – Índice y análisis del Decreto 0728 de 2025
- Alcaldía de Bogotá – Decreto 728 de 2025 Nivel Nacional
- Intersalud Ocupacional – Obligaciones para las empresas según el Decreto 728 de 2025
- ProEstrategia – Decreto 728 de 2025 y acciones obligatorias

